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Lo que converses o dejes de conversar, afectará a tu organización. ¿Conversamos?

Por: Víctor Zorrilla



Estuve conversando con un amigo y empresario quien acaba de incorporar a su hijo en su empresa. Si bien todo es con una buena intención y anunció a sus colaboradores que su hijo entraría a laborar con ellos, para él su comunicación puede ser algo natural y estar todo claro, pero ¿será que para el personal esté clara esa incorporación? ¿le faltaría conversar algo a este empresario con su gente?


Pensemos lo siguiente: el hijo, al ocupar el puesto, absorbe ciertas funciones y tareas que alguien más hacía, y quizá algunas nuevas.

Entre los colaboradores alguien puede pensar: ¿porqué me quitaron esta función? ¿será que el hijo ocupará eventualmente mi puesto? ¿será que yo permaneceré en la empresa? ¿será que el hijo se convertirá en mi jefe? Otro colaborador podría pensar ¿dará el ancho?, ¿qué más cambios habrá? ¿qué pasará? ¿cómo será el hijo con nosotros?

¿Cuántas y cuántas más interrogantes podríamos seguir exponiendo?


Reunir a la gente, darles el aviso y presentarles al nuevo integrante generalmente no es suficiente ya que generalmente se da la comunicación en una sola dirección. Se necesita crear un espacio de conversación para dar mayor claridad a todos de lo que está sucediendo, del porqué y el para qué está sucediendo. Sin una conversación adecuada, la emocionalidad de los colaboradores se afectará, el radio pasillo continuará y por lo tanto repercutirá en el rendimiento y los resultados colectivos.


¿Será acaso que los resultados y las conversaciones estén relacionados? ¿Qué tanto obtener resultados favorables o no están en función de la calidad de las conversaciones en la organización?


Conversar, comentar, platicar, cotorrear, chismear, charlar, WhatsAppear, etc. ¿será lo mismo? Luego entonces, ¿qué es conversar? ¿para qué es importante saberlo?


La raíz latina de conversar viene de:

Cum (con) - versare (dar vueltas) por lo tanto es tornar alrededor de un tema, es dar vueltas con otro en el sentido de: “yo hablo y tú escuchas, tú hablas y yo escucho” y, en este intercambio de mensajes ambos reducimos la brecha entre lo que cada uno piensa sobre el tema.


Frases como “una empresa es una red de conversaciones”, “los seres humanos somos seres relacionales y las relaciones las contruimos a través de conversaciones”, “todo sucede a través de conversaciones”, son todas ideas que dan gran relevancia al tema.


Conversar, más que una competencia, es una macrocompetencia.


Una de las formaciones que tenemos en LUMISIS es la de “coaching” y dentro de esta, se hace un gran énfasis sobre el lenguaje y por ende en el tema de las conversaciones. Por otro lado y, desde la mirada de las neurociencias, existen estudios y referencias de la relevancia de saber conversar y su relación con la química y reacciones del cerebro y por lo tanto cómo afecta esto a la emocionalidad de las personas, así como el impacto que tienen las conversaciones sobre el desempeño y el desarrollo ya sea a nivel personal, del equipo o de la organización.


Si queremos coordinar acciones, establecer o mejorar una relación, lograr acuerdos entonces necesitamos conversar. Solo en la conversación podemos aprender nuevos conceptos, compartir y evolucionar el conocimiento y confirmar el acuerdo.


Las conversaciones, reconocidas o no, continúan todo el tiempo. Sin embargo, las conversaciones no reconocidas no se están gestionando ni dirigiendo. Por lo que todo lo que se converse o deje de conversarse afectará en la organización (o en la familia, o en mi grupo social).


Recordemos entonces lo siguiente:

  • En una conversación: tú hablas yo escucho, tu escuchas yo hablo.

  • Solo si escucho con la mente abierta podré notar otras interpretaciones de lo que está sucedeindo sobre el tema que quiero comunicar.

  • Si tomo en cuenta múltiples perspectivas eso me permitirá detectar otras conversaciones que necesitemos tener, conversaciones que no había yo considerado y que será necesario atender, ya sea en grupo o de manera individual.


Finalmente, en este mundo VUCA (volátil, incierto – uncertain –, complejo y ambiguo) es imperante como líder no sólo ampliar nuesto repertorio de competencias suaves (soft skills), sino profundizar en aquellas de mayor impacto y precisamente una de estas competencias es conversar. Sin embargo, conversar, más que una competencia, es una macrocompetencia.


Te dejo algunas preguntas que puedan orientarte (o a tu equipo) para identificar posibles temas a conversar y que no estén a la vista:

  • ¿Qué necesitas de mi? o ¿qué necesita alguien mas de mi?

  • ¿Qué riesgos ves?

  • ¿Cómo nos beneficiará este cambio?

  • ¿Qué ayudaría a que este cambio sea mejor?

  • Más allá de mi, desde tu mirada ¿qué necesita la organización?

  • Si la empresa hablara ¿qué nos pediría?


¿Conversamos?


El primer paso para una conversación constructiva es la disposición a escuchar, reconociendo "al otro" como un legítimo otro. ¡ #YaEsHora !




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